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Adicciones y salud

Fumar durante el embarazo no solo afecta a los hijos, sino también a los nietos.

Una maternidad responsable por nuestros hijos y nietos. Foto tomada de: embarazosemanasemana.com

La mujer embarazada que mantiene su hábito de fumar no puede ignorar el daño que le ocasiona a su bebé. Numerosos estudios han demostrado que el tabaquismo está asociado con un mayor riesgo de parto prematuro y muerte infantil. 

Al comparar la salud de los bebés cuyas madres fumaban con aquellos que no estuvieron sometidos a los efectos de este hábito tóxico, los primeros tienen un riesgo ligeramente mayor de defectos cardíacos, y en otras estructuras de su organismo. Los especialistas advierten que  bebés de madres que fuman durante y después del embarazo tienen una probabilidad de tres a cuatro veces mayor de nacer con bajo peso, lo que puede evitarse si ellas dejan de fumar durante los primeros tres meses de gestación.

Recientemente un equipo de investigadores de la Universidad  de Bristol realizó un estudio cuyo principal resultado arrojó que fumar durante el embarazo puede acabar condicionando el crecimiento de los nietos.

La investigación, publicada en el  American Journal of Human Biology (DOI: 10.1002/ajhb.22594), refiere que los niños cuyas abuelas paternas fumaron durante el embarazo eran en general más altos y tienen una mayor masa ósea y muscular. Y si la que fumaba había sido la abuela materna, los nietos presentaban un exceso de peso en la adolescencia.

Además, observaron que en los casos en que fumaron tanto la abuela  materna como la madre, las niñas medían y pesaban menos que aquellas  en las que sólo fumaba la madre, pero no la abuela.

Estos posibles efectos intergeneracionales de fumar durante el  embarazo deben tenerse en cuenta en futuros estudios sobre los efectos  del tabaquismo materno en el crecimiento y desarrollo del niño. 

Después del nacimiento de un bebé, la nicotina y otras sustancias del tabaco también se le pueden pasar al bebé a través de la leche materna, han precisado otros especialistas interesados en el tema. Por ejemplo, los bebés que fueron amamantados por madres que han fumado duermen media hora menos que los bebés de las madres que no fuman. Lo mejor es no fumar durante el periodo de lactancia, pero incluso si la madre fuma, se sigue creyendo que la lactancia es más saludable para el bebé que la alimentación por biberón. 

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